La España imposible

Observo estos días con mucha sorpresa la realidad de una España que duele y me deja casi consternado. Digan lo que digan algunos, defender que alguien pueda ir a la cárcel por ser independentista en la España de hoy es intentar meter a alguien en la cárcel por sus ideas. Me duele la constatación de que en la política y la cultura española actual ya casi no existen (impongo el “casi” porque si que hay gente que ha alzado la voz aunque se les haya silenciado)  políticos, artistas e intelectuales que ante una causa justa desenvainen la espada de la elocuencia y pongan su oratoria y sus actos al servicio de ella, por muy alejados que puedan estar ideológicamente de aquellos que las defienden. Me da pena, porque las causas justas siempre han sido las de las personas nobles, las de las gentes que  lo arriesgaban todo por poner la verdad por delante de la mentira.  Como lo hicieron en 1924 en plena dictadura de Primo de Rivera, intelectuales españoles ante la barbarie de las medidas en contra de Cataluña en su “Manifiesto de los escritores castellanos en defensa de la lengua catalana”. Firmaron entre muchos otros Azorín, Sánchez Albornoz, Ortega Gasset, García Lorca o el mismo Azaña. Pero claro eran otros tiempos… Sí, una dictadura! A pesar de ello se atrevieron! Como lo hizo Miguel de Unamuno en su célebre enfrentamiento en la Universidad de Salamanca con Millán Astray el 12 de octubre de 1936 ante los discursos de odio hacia los pueblos catalán y vasco. Os dejo aquí el link por si alguien quiere atreverse con las palabras del filósofo vasco, por cierto nada sospechoso de ser progresista…

De la misma manera me duele que haya quién se quede en su casa cuando pisan uno tras uno sus derechos como ciudadano de este país y luego sea capaz de movilizarse al grito de una unidad de una España que les olvidó hace tiempo. Observo que vale más una mentira que afecte a los catalanes que una gran verdad (que hay un estado que desde hace tiempo nos toma el pelo) que acabe afectando a la totalidad de los españoles y claro… así nos va. Mientras el rédito electoral que sacan unos y otros con su anticatalanismo sea amplio, qué importará que España sea uno de los países más corruptos de Europa o que sus gentes vivan con el miedo de quedarse sin pensiones, o que una misma parte de ellos viva siendo pobre y ni tan solo lo intuya porque le han hecho creer que son clase media (una clase que no existe porque somos casi todos clase obrera) pero que en realidad nada de eso importe. Porque para ellos, lo que importa de verdad es la unidad territorial sin importarle a nadie las condiciones de los que habitan en el interior de sus fronteras. Todo esto, quizás, debería hacernos reflexionar.

La siguiente cuestión que me preocupa, y mucho, es que veo aparecer realidades que se asemejan mucho al fascismo, esta vez disfrazado de democracia moderna, que campa a sus aires bajo las siglas de partidos políticos diversos.  Son discursos populistas, que llaman la atención de gente diversa a los que atraen con discursos cargados de nacionalismo porque tras las banderas, cual alfombras enormes, pueden esconder sin problemas la realidad: que les bajarán pensiones, que los despedirán sin indemnizaciones cuando los empresarios poco escrupulosos quieran, que cada vez su estado será menos social, que estarán desprotegidos ante los intereses de bancos que gestionan hipotecas que en poco tiempo no podrán pagar, que sus vidas, a diferencia de sus votos, les importan más bien poco.

Ha pasado lo mismo en otros sitios de Europa, aunque allí a diferencia de aquí, más allá de los Pirineos, se ve como un problema acuciante a resolver. O por lo menos eso dicen… (aquí la gente puede hacer lo que quiera bajo símbolos que en otros sitios implicarían delitos de apología del fascismo). Son cosas de los tiempos, dicen… “Aparecen” crisis que nadie ve venir y que nos dejan a casi todos temblando, que nos hacen pensar que los problemas los traen “los de fuera” y que no se respetan los derechos de “los nuestros”.  Es culpable de ello también Europa, esa Europa que permite que se detenga a los que se juegan a vida salvando vidas en el mar porque tampoco son “de los nuestros”. Es otra manera de hacerlo, pero impedir que lleguen, mirar hacia otro lado mientras se dan órdenes para que nunca lleguen a Ítaca, también es otra forma de fascismo. Pasó en la Italia de Mussolini en los años 20 y en la Alemania de la República de Weimar unos años después. I hoy en Francia, en Polonia, en Austria… En la España de hoy los que enarbolan esas banderas son los nietos de los que lo impusieron en España tras su cruenta guerra civil y luego trataron de disimularla cuando se atisbaba una derrota nazi en Europa. Solo así se entiende que no haya pudor en controlar los medios de comunicación del estado con la intención de difamar y marcar al enemigo, que en el pasado era rojo y masón y en la actualidad catalán, murciano, independentista o simplemente jubilados luchando por la dignidad y por aquello por lo que trabajaron. Todos ellos son un peligro porque ponen en duda el “status quo”.

Es propio también de los gobiernos de esta índole, como lo hacían en el pasado, el intento de controlar todo aquello que se explica en las escuelas. Hay ideas que pueden llegar a ser peligrosas, dicen. De ahí todas las mentiras hacia una escuela catalana, que por cierto año tras año resulta que está por encima de los resultados de los alumnos del resto de España en la evaluación europea que es el informe PISA.  Pero es la escuela catalana la que adoctrina, la que hace que los niños catalanes no tengan un buen nivel de castellano, la que no sirve para nada, la que se dedica fomentar un odio que solo existe en las mentes más perversas. Fui durante toda mi infancia y adolescencia a un colegio catalanista cuando ni yo ni mi entorno lo éramos. Nunca nadie se atrevió a decirme lo que estaba bien o lo que estaba mal. Tampoco creo que o pensaran…

El último episodio, que conocí ayer mismo es la acusación de un antiguo profesor de Filosofía del instituto dónde hice COU en Barcelona. Hasta dónde yo recuerdo, y tengo bastante buena memoria, nunca hizo una sola clase en catalán, siempre en castellano (a mi no me importó en ese momento y no creo que debiera importarle tampoco mucho a nadie si fuera lo contrario) porque en cambio lo que sí que recuerdo bien es que era un gran profesor y eso sí, me dio herramientas para poder pensar por mí mismo. Pero eso, para algunos sí, es peligroso…

Todo lo anterior serviría también para las críticas hacia una televisión autonómica catalana que está en el punto de mira de los “controladores”. La acusación es de connivencia con el separatismo, de ser un arma del proselitismo catalanista al servicio del gobierno autonómico. Tengo la manía de ver debates políticos desde siempre, en cualquiera que sea el canal televisivo, dentro de un orden (no soporto el insulto y la mala educación), y se me hace difícil encontrar otro medio televisivo en que la pluralidad ideológica esté más presente. Eso no quita que se puedan mejorar cosas, que se puede y hay que ser críticos, pero las comparaciones con la televisión pública estatal son odiosas. Esa sí que me parece una televisión pública manipulada al servicio de aquellos que mandan en España. No se entenderían, si no fuera así, la crítica de organismos internacionales a las diferentes coberturas que se han hecho del llamado “procés” y de sus episodios más lamentables. Pero fue allí dónde los medios públicos (RTVE) quedaron en evidencia flagrante. Son la voz de su amo y la evidencia se hizo más plausible, si cabe, con la cobertura hecha por los medios internacionales.

Por todo esto y por muchas otras cosas más que harían esta reflexión interminable, me duele la España que observo y no reconozco.  Supongo que me duele porque me gustaría ver un país que hoy por hoy parece imposible. Un país en que no fuese un problema sentirse y ser diferente sin miedo a ser señalado y juzgado por ello. Un país en el que cuando uno se alza por sus derechos como ciudadano no hubiera gente que entonara un “a por ellos” sino más bien gente que te acercara la mano y se preocupara de porqué te has caído. Quizás eso también ayudara en algo a crear puentes de mediación.

Anuncis
Publicat dins de Catalunya, Ensenyament, España, Família, Fronteres, Història, Immigració, personal, Procés, Uncategorized | Deixa un comentari

Imaginació i resistència.

Quan penso en que les coses estan complicades, que en determinats temes no sembla albirar-se l’horitzó em dona per pensar  en els meus vells amics al Malí i les seves vides. Pensar en ells, en les seves vides enmig del que nosaltres anomenem un “estat fallit” de vegades em fa sentir com un idiota per queixar-me sense massa motiu però sobretot m’ajuda a canviar de perspectiva. Penso en allò de pujar-se a la taula o estirar-se a terra per veure les coses des de un punt de vista que ens havia passat desapercebut i que de vegades és la resposta que estàvem esperant. Mai he vist trobar solucions més imaginatives a problemes que per nosaltres semblarien insalvables que en les terres àrides del Malí.

Potser amb un exemple ho entendreu millor… Un dia, quan feia poc que havíem entrat al territori de l’anomenat País Dogon, el vehicle, un cotxe atrotinat amb el que ens movíen pel país des de Segou, es va aturar al mig del no res. Era estiu, ni una ombra, i el que era pitjor feia un parell d’hores que no ens creuavem amb ningú en aquella carretera. Després de molt remenar el motor van decidir (jo no entenc res d’aquestes coses) que el que fallava era la bomba de la benzina i que si volíem anar fins a Djiguibombo, el poble més proper havíem d’aconseguir fer alguna cosa per tal que la benzina arribés al motor. I al cap d’un parell d’hores vam acabar anant cap a Djiguibombo amb el capó del cotxe obert, amb en Babá a dins, amb les cames ben obertes per no cremar-se amb l’escalfor del motor, i tot aguantant un cubell que havíem foradat i al que hi havien posat un tros de mànega que anava fins al motor i feia arribar la benzina necessària. L’Alí, el conductor, conduia, amb la porta oberta, i mig cos a fora perquè amb el capó ben amunt no veia res de res al seu davant. Jo, intentava recordar totes les oracions apreses de petit mentre avançavem pujant cap a l’altiplà i m’espantava observant els pricipicis que tenia a un costat de la carretera. Però també reia -i molt- cada vegada que en Babá començava cridar “Arrêt! Arrêt!” quan l’escalfor del motor era insuportable al seu entrecuix. La meva feina aleshores era sortir ben ràpid del cotxe i aguantar el cubell mentre ell sortia ben ràpid corrents i es tirava aigua pels pantalons. Aquesta escena es repetia cada cinc minuts però vam aconseguir arribar a Djiguibombo i evidentment en aquell poblet, en que els nens acabats d’iniciar al món dels adults ( i per tant circumcidats) avisaven de la seva arribada al poble amb els seus instruments de fusta tot fent soroll, no hi havia cap mecànic. I ben pensat si n’hi hagués hagut un probablement tampoc hauria tingut cap recanvi i la seva solució no hauria estat massa diferent a la que vam acabar posant en pràctica. El cas és que vam acabar d’arreglar la bomba de la benzina amb els “compeeds” que jo tenia a la motxilla i que sempre et poden treure d’una mala situació…

El dia a dia en un país com el Malí, és un exemple de superació continuada. Corretges d’autobusos que es trenquen i continuen funcionant amb cinturons d’algú que el cedeix graciosament per sortir d’allà, dones que surten a vendre davant de cosa els mangos que recullen a prop de casa, nens que s’entretenen a jugar amb joguines que tan sols ho són gràcies a la utilització de l’enginy que desenvolupen des de ben petits, etz, etz…  Res es pot donar per suposat, res pot donar-se per segur perquè com ells bé saben no hi ha res de segur en aquesta vida, ni tan sols el preu de les coses, així que val més posar un somriure de bon matí i sortir a veure què ens depara. És precisament aquesta indefinició del futur, fins i tot del present el que fa que els meus vells amics malians (no és exclusiu d’ells, he vist la mateixa actitud a altres llocs de l’Àfrica occidental) es reiventin cadascun dels dies de la seva vida, que es desenvolupin actituds de solidaritat col·lectiva que serien gairebé impensables a casa nostra, és una actitud de resistència davant la vida.

I què vull dir amb tot això?  Doncs que si tota aquella gent són capaços de fer coses com aquestes cadascun dels dies de la seva vida i no perdre mai la fe i sobretot de no perdre mai el somriure, de què no hem de ser capaços aquells que tenim de tot i no podem queixar-nos de quasi res…

Busquem solucions imaginatives, pugem sobre les taules, estirem-nos al terra o exprimim-nos el cervell per buscar noves formes de resistència davant una realitat que no sembla massa esperançadora però que sempre és una nova possiblitat per desenvolupar la nostra imaginació.  70007232

 

Publicat dins de Uncategorized | Deixa un comentari

Silenci

Tants dies de “procés”, tants dies d’insomni i d’estones enganxat a les xarxes fa que un acabi per perdre, mai millor dit, el món de vista. En vaig ser conscient fa uns dies quan la meva filla de cinc anys va començar a parlar-me mentre jo mirava alguna cosa al twitter i de sobte vaig notar que havia deixat de parlar uns segons per seguidament deixar anar un “Hola, què hi ha algú?” mentre em mirava amb cara de “pilla”.

I és que sí, indubtablement, de vegades perdem el món de vista i ens a sembla que en allò que és inmediat hi ha les solucions a les nostres preguntes i els nostres neguits. Són aquests moments en que un té també moments de lucidesa. De vegades breus, gairebé imperceptibles però que et fan pensar “De debò que no hi ha res més a la teva vida?”. Perquè de vegades sembla que la nostra vida es redueix a allò que apareix a les xarxes, que les omple i que ens ho pren gairebé tot. I sí, de vegades ha de ser una noieta de cinc anys qui posi més seny a la teva vida del que tu mateix has estat capaç de tenir a les darreres setmanes. I aquella tarda inquieta, en que semblava que tot s’acabava o que tot havia de canviar, ho vaig apagar tot i em vaig posar a jugar amb la meva filla. A ella li agrada jugar a fer de bibliotecària i em fa escollir llibres i em posa multes i sancions si no torno els llibres quan toca. La darrera ha estat de nou mesos… Sóc persona que oblida ràpid. I aquella tarda, després de jugar amb ella una bona estona, vaig poder llegir per primer cop en setmanes. Vaig voler que fos alguna cosa de Patrick Leigh Fermor. I em vaig posar a rellegir “Un tiempo para callar” que em va semblar molt adequat pel moment en que vivim. En el llibre amb la seva prosa rica, el gran viatger anglès visita quatre abadies a quatre punts geogràfics ben distants i ens parla del silenci per trobar-se a un mateix i poder escriure un dels seus llibres de viatges. La virtut de saber cercar el silenci mai ha estat prou ben valorada i potser l’hauríem de començar a reprendre i reaprendre tots plegats en els temps que corren. Evidentment, jo el primer. I enmig del silenci, d’aquell vespre,  vaig veure que al món continuaven passant moltes coses que havien quedat oblidades enmig de tanta cridòria. Continua havent-hi al món gent que fuig de casa seva, gent que mor enmig del mar, gent que passa gana en carrers propers a casa i ningú els mira, i gent que no té qui l’escolti ni tan sols una estona perquè tots tenim pressa. I aquestes són les coses importants de veritat i apareixen quan ets capaç d’escoltar el teu propi silenci.

 

Publicat dins de Aprenentatge, Literatura, Llibres, Patrick Leigh Fermor, personal, rareses humanes, Uncategorized | Etiquetat com a | Deixa un comentari

Rumb a Tartària

Llegeixo un article a The Guardian en que s’explica la història d’una col·lecció de 1000 llibres que un pare deixa al seu fill en herència. El pare en qüestió era professor de literatura al Magdalen college d’Oxford, una de les institucions educatives més prestigioses del Regne Unit, lloc on entre altres hi estudiaren al seu moment Thomas Hobbes, Oscar Wilde o T.E. Lawrence.

El fill en qüestió explica els seus dubtes inicials sobre què fer amb aquella col·lecció de llibres que inicialment tan sols veu com una càrrega feixuga que haurà de traslladar a la seva nova casa i per la qual no sap si disposarà de l’espai necessari. I em dona per pensar en mi mateix i tots els meus llibres. No sé quants en tinc tot i que recordo que fa molts anys, quan era un adolescent i no tenia ni de lluny la capacitat de comprar llibres que tinc ara, em vaig posar a fer un recompte dels meus llibres. No era un recompte dels llibres de la casa dels meus pares sinó aquells que eren indubtablement meus. Aquells que d’una o altra manera jo havia escollit, tot i que no sempre havia comprat. El meu pare es dedicà durant la seva vida laboral al món editorial i recordo que de tant en tant em portava a veure a un enquadernador que em permetia entrar a una sala plena d’estanteries amb exemplars dels llibres que havien enquadernat i em deia: “Pots agafar el que vulguis sempre que hi hagi més d’un exemplar”. Era una invitació enverinada ja que per una banda tenia la possibilitat d’emportar-me allò que volgués però alhora hi havia la pròpia contenció de qui sap que no pot abusar quan és convidat. Però gairebé sempre sortia d’allà amb dificultats per arribar al cotxe del meu pare sense que em caigués algun dels llibres que portava entre els meus braços. Penso en aquells moments envoltat de llibres intentant trobar allò que m’interessava i descartar allò que no. Avui ho faig en les llibreries que visito gairebé cada setmana com un ritual en que m’oblido de gairebé tot. Ahir al matí per exemple… que vaig necessitar evadir-me entre llibres a una de les meves llibreries de capçalera. És una llibreria especialitzada en viatges (no és cpa secret que és Altaïr) i necessitava evadir-me una estona de tota la realitat que ens envolta en les darreres setmanes. I sí, vaig poder evadir-me una bona estona, en el camí que vaig fer a peu fins a ella i després escollint el llibre que m’emportaria. Finalment em vaig decidir per un nom que em portava lluny, a voltar per realitats polítiques que avui dia ja no existeixen i on hi han nascut d’altres que eren impensables . El llibre és “Rumbo a Tartaria. Un viaje por los Balcanes, Oriente Próximo y el Cáucaso” de Robert D. Kaplan. Suposo que malgrat la voluntat d’evasió al final l’inconscient t’acaba indicant el camí a seguir…

Però retornant a l’article amb el que començava, pensava en que molt probablement els meus llibres probablement seran una de les poques coses materials que podré deixar en herència a la meva filla i pensava que si té la paciència en primer lloc de quedar-s’ho i en segon lloc de fer-ho , a partir de les dates que sempre apunto a cadascun d’ells i de les anotacions que acostumo a deixar en formes diverses, ella podria arribar a saber moltes coses del seu pare, coses sobre les que potser mai haurem parlat, i coses sobre les que potser ni tan sols haurà pensat que podien interessar-me.

Ben pensat, crec que començaré a estalviar per tal que com a mínim es pugui fer unes bones prestatgeries…

P.D. Per a qui pugui interessar l’article del The Guardian (molt més interessant i ben escrit que el que jo he fet aquí), doncs aquí el teniu. Mentrestant jo aniré posant rumb a Tartària.

Publicat dins de Uncategorized | Deixa un comentari

Abismes d’insomni

Són les cinc del matí i ja fa una hora i mitja que dono voltes pel llit. Miro per la finestra a l’exterior des de el meu llit i tot és fosc. La gent dorm i segurament somien. D’altres, potser els passa com a mi i dormir és una quimera. Fa una estona que ja no he pogut més i he anat a agafar l’ordinador. Darrerament no dormo bé. Suposo que com molta altra gent en aquest moment que ens ha tocat viure, on tot són somnis, esperances, però també neguits que comencen a remoure interiorment i que produeixen monstres que a diferència dels de Goya són irracionals, i no es produeixen mentre dorms i somnies sinó a qualsevol moment. Perquè el neguit no distingeix entre dia i nit. Hi és i simplement arriba i s’amaga a voluntat pròpia, sense demanar permís a ningú.

Però què provoca que sigui l’hora que és i que jo sigui davant l’ordinador incorporat al meu llit sense poder tenir el descans que és obvi que fa dies que necessito? Crec que és el vertígen que em produeix l’alçada que prenen els esdeveniments al meu voltat i que fan que algú com jo, se senti a un pas de l’abisme. M’espanten els abismes que tenen a veure amb l’odi, la intolerància a la diversitat, l’exaltació de la violència o l’arrogància dels que es pensen que tot ho saben.

Curiosament ara que no puc dormir penso en que sempre he estat un somiador. Com deia en T.E. Lawrence, en una de les meves cites preferides i que sempre m’acompanyen, un somiador dels més perillosos “dels que somien amb els ulls oberts”. Somiar amb els ulls oberts… Sempre m’ha agradat la idea de no reservar els somnis per les hores de nit. En Lawrence no va deixar mai de creure en “impossibles”.

Aquestes darreres setmanes he vist molts somnis de molta gent que es movilitzaven per intentar fer-los realitat malgrat la realitat s’entestava dir-los una i altra vegada que allò no estava bé, que allò no era possible perquè gairebé tothom sap que hi ha somnis legals i d’altres que estan lluny de la legalitat, somnis possibles i impossibles. Admiro la gent que no té por, la gent jove que té clares les seves idees i les defensen, la gent madura que surt a demanar coses al carrer, la gent gran que tot i estar a la recta final d’una vida, no deixen de tenir somnis per improbables, grans o “il·legals” que puguin semblar.

Sento una atracció especial pels somnis que semblen impossibles. La història és plena d’exemples de gent que han aconseguit “impossibles” simplement perquè van obviar el fet de la impossibilitat. Si ho haguessin tingut en compte, si haguessin obeït lleis injustes, potser no ho haurien aconseguit. El llistat és llarg malgrat molts intentin amagar-ho.

Es pot ser un somiador d’impossibles i tenir por als abismes? Espero que sí… Hi ha coses que malgrat les pors han de poder ser somiades i qui sap si… fer-se realitat.

Publicat dins de Uncategorized | Deixa un comentari

De Barcelona en un dia excepcionalment trist.

Quin dia més trist… El 17 d’agost, a la tarda, com a tants d’altres se’m va gelar la sang. No era a Barcelona. tot just hi he tornat avui però he seguit a cada minut els tristos esdeveniments. Suposo que com a molts primer hi ha la incredulitat i després la constatació que continuem vivint en un món de bojos en que la vida de les persones val molt poc.

Sóc crític sempre amb com ens sentim de pròxims a les causes properes (tant és si són a Bèlgica, Londres, París…) i tant aliens amb les que són llunyanes i amb les que no hi tenim tantes afinitats (Síria, Afganistán, Malí, Burkina Faso… i els drames humans que se’n deriven, el dels mal anomenats “refugiats” per exemple (als que adjudiquem un nom que ni tan sols és real perquè no ho són de refugiats). No podem tenir discursos públics de defensa dels drets humans i acceptar que som un dels principals països productors d’armes que van en direcció a països sense escrúpuls (com nosaltres mateixos). Continuo pensant el mateix. La gent que alguns es neguen a acollir, fugen de realitats quotidianes tant o més dures que aquesta que nosaltres hem viscut a les darreres hores amb tant de dolor i que moltes vegades són conseqüència de les nostres males accions.

Però reconec que aquesta vegada era diferent, el drama era a tocar de casa, en geografia coneguda, trepitjada i propera. I els morts i ferits, per a mi, eren barcelonins perquè eren gent que havia vingut a Barcelona ja fos perquè havien sortit a fer un tomb per la seva ciutat o perquè la volien conèixer. Tant em fa si eren catalans, italians, xinesos, sirians, nordamericans, francesos, marroquins, canadencs, madrilenys o de qualsevol altre procedència. Eren gent, éssers humans que han mort o han resultat ferits. I per tant, igual que els nigerians, afganesos, sirians… que moren o resulten afectats dia si dia també, es mereixen com a víctimes tot el respecte com a éssers humans que són. No tothom ha estat a l’alçada. És una modesta opinió. Em refereixo a algunes opinions, expressades de formes diverses.

Em quedo però amb la reacció d’una ciutadania exemplar que majoritàriament va entendre que calia allunyar-se de coses superflues per donar pas a allò que era realment important en moments com aquells: donar un cop de mà en allò que fos necessari.

Vull donar les gràcies a tots aquells que van fer alguna cosa per algú sense conéixer-lo tant em fa el que fos. Hi podem afegir al llistat des dels membres de qualsevol cos de seguretat, als metges de qualsevol hospital, als taxistes, als cambrers que van sortir a donar un cop de mà, als treballadors d’un teatre que obriren les seves portes, o a tota la gent que d’una o altra manera es va “arremangar” per donar un cop de mà a persones desconegudes d’una o altra manera. Tot el meu respecte i consideració.

No sóc molt de fer aquestes coses, perquè sóc persona d’evitar el conflicte però aquesta vegada després del que he vist, llegit i fins i tot escoltat (en alguns casos- i us ben aseguro que això fa mal- per part de persones molt properes, fins i tot família) haig de dir que renego de totes aquelles persones que en moments així han volgut polititzar un fet dramàtic (polítics, periodistes, gent que a través de xarxes socials ha de fet de l’odi la seva bandera d’una o altra forma). Hi ha formes molt diferents de ser intolerant, xenòfob, racista o simplement mala persona. Tots ells m’han produït veritable repulsió i jo a la meva manera he pres decisions: deixar de relacionar-me amb gent amb la que ho feia, deixar de seguir a les xarxes a gent a la que seguia, deixar de comprar diaris que no han estat a l’alçada de les circumstàcies i denunciar tot allò que em sembla que no va en la línia del que hauria de ser promoure una convivència pacífica. No es tracta de l’ús de la “llibertat d’expressió” en la que molts es refugien, es tracta de ser o no ser bones persones en moments excepcionals. I dijous, era un dia excepcional.

 

Publicat dins de Atemptats, Ética, Barcelona, Família, Terroris, Terrorisme, Uncategorized | Deixa un comentari

Uns dies a la Noguera.

IMG_2915

Passo uns dies a la Noguera amb la família, a dalt de tot d’un turó amb vistes al Montsec i en aquests dies de calma, penso que la vida sense presses sempre ha estat més agraïda i es pot portar millor. Passejo embadalit mirant al cel i el vol dels voltors, circular, d’avall cap amunt seguint els corrents d’aire. M’entretinc a veure als capvespres com el sol es pon darrera la serra del Montsec. M’acosto a pobles propers tan sols pel plaer de conèixer llocs nous. M’entretinc a la vora d’un riu, al costat d’un pont que en diuen “romà”. Descobreixo escenaris de la batalla del Segre durant la Guerra civil. Passo les hores llegint i pensant.

Ahir mentre era al jardí llegint una mica, vaig sentir el soroll d’un cotxe que arribava i s’aturava just davant de la casa, que en sortia un home d’uns seixanta anys i que em feia un senyal amb la mà. Vaig anar cap allà i mentre obria la porta em va dir. Sóc l’Agutzil i simplement venia a presentar-me per si necessitaves res…

Al cap d’una estona, ja sabia que era en Jordi de Cal Saura, que vivia una mica més avall, em va parlar de la despoblació del poble des de ja feia uns anys, de com el bisbat es volia emportar un temps enrera la seva verge feta d’alabastre del segle XIII i com tot el poble s’hi va negar i per això van estar una temporada excomulgats, em va oparlar d’on era millor anar a comprar coques de recapte (Artesa de Segre o Camarasa), de que molts anys enrere s’havia casat al santuari de  Santa Maria de Refet, de com cada any fan una espècie de romeria on hi participa tot el poble, els que hi viuen i els que ja no hi són però tornen. Em va dir que aconseguiria les claus de l’Esglèsia de Santa Maria, si jo volia, i que m’ensenyaria a la Mare de Déu, aquella que ell sabia que pesava 80 quilos perquè l’havia hagut d’aixecar quan refeien tota l’esglèsia. I vaig dir-li que sí, que m’agradaria. I em va dir que estava convençut que m’agradaria estar-me al poble i que ens tornaríem a veure. I jo vaig pensar que sí, que tenia raó i que viure en un poble, amb calma i sense presses estava bé. I que en els pobles gairebé deserts, com ho és aquest, sempre acaba apareixent alguna aventura, encara que sigui en forma de veí amb ganes de parlar de tot.

Publicat dins de Uncategorized | Deixa un comentari